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Orígenes del fútbol balear: el superdeportista Antoni Moner (17)

Antoni Moner Giral.

Palma de Mallorca tiene censados en 1915 a 69.235 habitantes, apenas 5.000 más que a comienzos del Siglo XX, 15 años atrás. Es un periodo de incertidumbre y de pánico larvado por las consecuencias que pueda acarrear el conflicto bélico desatado en julio de 1914 entre Hungría y Serbia, y que ha adquirido ya proporciones preocupantes. España permanece neutral, pero hay pérdidas colaterales. El 20 de agosto de 1914 mueren cinco mallorquines en la ciudad belga de Lieja, asesinados por las tropas alemanes. Dos de ellos, los hermanos Jaume y Antoni Oliver, regentaban un negocio de fruta y vinos españoles en la plaza de la Universidad de la ciudad flamenca.

El perito agrónomo Adolfo Vázquez Humasqué lleva más de dos años en la isla, ejerciendo como director de la Escuela Práctica de Agricultura de Baleares. Acaba de publicar su primer libro, Nuevos Cultivos de Mallorca, está cada vez más adaptado a la ciudad que le acogió el 19 de abril de 1912 cuando llegó acompañado por su esposa, Concepción Petronila, y su buena posición económica le permite frecuentar lugares como el Círculo Mallorquín, del que también es habitual el doctor Antoni Moner Giral, hermano de Gaspar Moner, uno de los once jugadores que el uno de enero de 1903 disputaron en el velódromo de Son Espanyolet el primer partido de football documentado de la historia de Baleares ante una selección de equipos catalanes conocida como el Barcelonés.

Gaspar Moner fue seguramente el primer gran futbolista de la historia de Baleares, pero sólo por pura cuestión cronológica. Su hermano Toni, cuatro años menor, jugó durante su carrera universitaria en la Ciudad Condal en las filas del Club Español y del X, equipo este último que daría luego origen al actual Espanyol de Barcelona. También Gaspar Moner había jugado, a comienzos del Siglo XX, en el Club Español. En 1906, tras un codo a codo encarnizado ante el Barcelona, el X se proclamó campeón de Cataluña con Antoni Moner ocupando el puesto de interior derecha. Fue pues el primer mallorquín en ganar un título oficial.

Nacido en La Habana, capital de Cuba, en 1886, en plena Guerra de Independencia, Antoni Moner era un deportista excepcional. En abril de 1898, con apenas 12 años, completó junto a su hermano, que entonces tenía 16, un recorrido ciclista de 100 kilómetros alrededor de la isla. Tal y como recoge la prensa de la época, «el verdadero héroe de la fiesta fue el joven muchacho Antoñito Moner, de cortísima edad, que hizo el recorrido en 4h 59 minutos».

Tras triunfar como delantero en el Espanyol, Moner regresó a la isla, con su título de medicina bajo el brazo, en el verano de 1909. De inmediato pasó a ser ayudante del doctor José Aris en su clínica particular y en el Hospital Civil, y en septiembre de 1918, con apenas 32 años, abrió su propia consulta en el entresuelo del número 14 de la Calle Sant Feliu, en el edificio Ses Carasses. La especialidad de Antoni Moner era la otorrinolaringología.

El consultorio médico y la casa de la familia Moner estaban en Sant Feliu, pero el domicilio particular del doctor se encontraba en la entrada del Paseo del Borne, en este edificio cuyo entresuelo ocupaba en la época el local social de La Veda. Antoni Moner vivía en el primer piso y uno de sus vecinos, con el que además pronto entabló una profunda amistad, era nada menos que el propio Lluís Sitjar Castellà, al que luego el propio Moner llevaría de la mano al Alfonso XIII.

Pese a que cuando regresó de Barcelona tenía sólo 23 años, Antoni Moner ya no volvió a jugar al football en Mallorca salvo en casos muy excepcionales. Cuando estudiaba sí que formó parte en algunas ocasiones del once titular del Veloz, junto a su hermano Gaspar, pero eso ya pertenecía al pasado. En cambio, sí que cultivó su afición por el ciclismo -fue comisario de carreras del Veloz Sport-, el tiro de pichón, la colombofilia, la pesca y, sobre todo, el arte de la tauromaquia. Moner ejerció en varias oportunidades como novillero en la antigua Plaza de Toros de Palma.

En lo que es ahora la Plaza de los Patines se ubicaba antiguamente la Plaza de Toros de Palma, que estaba en la salida de la ciudad porque hasta aquí llegaban las murallas antes de ser derrobadas. Fue un día indeterminado de 1915 cuando coincidieron en el coso mallorquín Antoni Moner y Adolfo Vázquez Humasqué, que quedó impresionado por el porte del doctor.

Adolfo Vázquez Humasqué escribió en 1917 bajo el seudónimo de Tribolites un libro que tituló «Año y medio de vida sportiva», y en el que relata la fundación y los primeros pasos del Alfonso XII. Así relata Adolfo Vázquez la impresión que le causó Antonio Moner cuando le vio por primera vez: «Una tarde presenciaba yo, en la plaza de Toros de Palma, una becerrada benéfica, y allí vi a un oficiante de matador, alto, huesudo, bien plantado, que con gran valor y mucho arte cumplía su cometido, siendo cariñosamente ovacionado por el público asistente. Era Antonio Moner; me inspiró gran simpatía, ¿por qué? No sabré decirlo, de esa simpatía instintiva, de esa atracción que suele ser recíproca en el hombre y que en la primera ocasión que se presenta, se convierte en sincera y sólida amistad. Más tarde pude apreciar su habilidad en el tiro de pichón, y en virtud de esa buena disposición que hacia él experimentaba, deseé su triunfo, y el éxito coronó su esfuerzo, y mi deseo».

Adolfo Vázquez no se presenta de momento a Antonio Moner, pese a que vuelve a verlo en el Círculo Mallorquín pocos días más tarde. Pasará un tiempo aún antes de que se conozcan. Sin embargo, de manera quizás premeditada, el destino acaba de unir a los dos grandes responsables de la fundación del Alfonso XIII, que se convertirá en realidad tan sólo un año después aunque, en este momento de la historia, ni uno ni otro pueden ni tan siquiera imaginárselo.

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