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Historias de 100 años (115): Madrid, 1919

La R.S. Alfonso XIII que jugó contra el Madrid F.C.

Por Xesc Ramis.

En 1919 la Real Sociedad Alfonso XIII afrontó la que iba a ser su tercera gira por la península, esta iba a incluir partidos en Madrid y en Murcia, entre el 2 y el 9 de febrero. Para esta gira la sociedad Alfonsina no escatimó en gastos e, incluso, fichó a dos jugadores de categoría internacional: los irundarras José Luis Zabala y Ramón Eguiazábal. También se recuperó al gran portero Victoriano Ferrá tras su paso por el Canadiense y el Español de Barcelona.

Los dos primeros partidos programados fueron contra el Madrid C.F. en su viejo campo de la calle O’Donell. El primero, el 1 de febrero de 1919 (“Madrid-Sport” de 31-01-1919, página 17; “El Liberal”, 01-02-1919, página 4), finalizó con victoria blanca por 2-0 (“El Imparcial”, 02-02-1919, página 5). En este punto, hay que decir que aquí corrijo todos los libros de historia del Mallorca publicados hasta la fecha, que dicen que el partido se celebró el día 2 y acabó 2-1. En el partido, según la crónica presenciado tan solo por unos trescientos espectadores, se fallaron dos penaltis por equipo.

El Madrid F.C. que luchó contra la R.S. Alfonso XIII

La historia que quiero explicar hoy es la del segundo partido contra el Madrid F.C., disputado el lunes 3 de febrero de 1919. La cosa no empezó muy bien cuando a la hora prevista para iniciar el partido algunos jugadores del Madrid no se habían presentado todavía. Así, el partido empezó a las cuatro menos cuarto y con los merengues presentado varios jugadores de otros equipos ya que, por ejemplo, Posadas no se presentó finalmente al partido. El Alfonso XIII alineó esa tarde a Ferrá, Picó, Triay, Tomás, Zabala, Eguiazábal, Vidal, Lladó, Llabrés, Estarellas y Raich. El Madrid a Vernacci, Manzanedo, Peris, Molero, Sáenz, Cominges, Heredia, San Miguel Bernabéu, Bilbao y Rivas.

El Alfonso XIII quiere desquitarse de la derrota del partido anterior y sale fuerte al campo, tan fuerte que en los primeros minutos fuerza un penalti a favor que es transformado por Zabala en el 0-1. Los mallorquines aguantan el 0-1 hasta pocos minutos antes del descanso cuando Bilbao anota el empate con un gran gol a la media vuelta. Tras el descanso el partido cambia de amistoso a batalla campal. Se consigue un gol más por bando, ambos de penalti, el Alfonsino entrado nuevamente por Zabala y el madridista por Rivas.

Mediado el segundo tiempo, Bernabéu es cargado por Lladó (las crónicas hablan de Duval, pero, lesionado, no jugaba y lo hacía Lladó en su puesto) y éste, que se cree agraviado, le corresponde con algunos puñetazos, enzarzándose ambos jugadores hasta que son separados por los compañeros. El árbitro decide expulsar a ambos jugadores. Un segundo jugador Alfonsino (las crónicas no identifican quién) es expulsado al hacerle una ‘butifarra’ al escaso público congregado en las gradas del campo madridista. Un tercer jugador Alfonsino, Zabala, es expulsado por discutir la señalización del penalti por una mano suya dentro del área, tras ser advertido por el árbitro de que no le replicara.

Aún intentó expulsar a un cuarto jugador Alfonsino antes de acabar el partido, según las crónicas, por tirar intencionadamente la pelota fuera del terreno de juego. Sin embargo, el árbitro del partido, explica los motivos:

Cuando la pelota botaba solitaria en la calle O’Donell, el jugador Eguiazábal me dice:

– ¿Cuánto falta para terminar el partido?

– No puedo decírselo, porque tengo que computar el tiempo.

– ¿Quiere usted pluma y papel?

– Mire usted, cobitas, no.

– Le digo que si quiere papel y pluma.

– Lo que le digo a usted es que va usted a ir fuera del campo.

– ¿Quién, yo? ¡Yo no voy fuera del campo!

No quise discutir más. ¿Qué hubiera hecho un árbitro oficial en este caso?

En este punto fue el árbitro el que abandonó el terreno de juego, siendo el partido finalizado por el colegiado Sr. Ruete, éste ya sí árbitro colegiado. El poco público congregado ya estaba pidiendo la devolución del importe de la entrada que había pagado para ver tan triste espectáculo. Por ello se buscó la solución de que el Sr. Ruete finalizara los 8 minutos de partido que faltaban.

En la crónica del diario ABC de Madrid, piden al sr. Vázquez que sea el primero que censure los procederes vistos en su equipo. No fue así como pasó el partido a la historia en la isla, si no que quedó como una gran gesta Alfonsina en Madrid, de la que Gabriel Font Martorell, un cuarto de siglo después, en su libro nos habla de un campo lleno (sic) y de que la Real Sociedad Alfonso XIII llegó a Murcia con “esta aureola de temible equipo”. Bueno, igual se refería a las indisciplinas y poca deportividad mostradas en el segundo partido en Madrid.

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