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El portero y la miss

En septiembre de 2000, cuando me nombraron jefe de deportes de la Cadena Cope, el director de la emisora me pidió el favor de mantener como contertulio a Martí Mora, al que yo entonces conocía sólo de haberle hecho una entrevista a su hijo cuando era portero del Binissalem en la que él estuvo presente. Por supuesto no tuve problema en acceder y fue una de las mejores decisiones que pude tomar. Martí no sólo fue un tertuliano imprescindible para mí durante los 12 años que estuve en la Cope (sus disputas amistosas con Miquel Vidal los lunes llegaron a ser míticas, seguro que están ahora mismo los dos peleándose ahí arriba), sino que además se convirtió en un buen amigo. En alguien fiel y leal que emanaba bondad y desprendía generosidad. Y no es un eufemismo. Cualquiera que le haya conocido dirá lo mismo de él. Martí no concebía la maldad. Era simplemente una buena persona, con lo difícil que es ganarse este calificativo cuando se aplica de manera estricta.

Por edad yo no vi jugar a Martí Mora. En realidad fueron pocos los que tuvieron ese privilegio porque en 1964 colgó las botas. Su hoja de servicios en el Mallorca se limita a dos temporadas en las que apenas disputó nueve partidos. Sin embargo será para siempre una leyenda del club, aunque para entender por qué alguien con tan pocas presencias puede llegar tan alto hay que contar la historia desde el principio. A eso voy. A tratar de acercarme al perfil de Martí Mora Moragues, el primer portero mallorquín en jugar con el Mallorca en Primera División.

Martí nació el 3 de junio de 1938 en Algaida, localidad a la que se desplazaron sus padres para procurar que el parto fuera lo más seguro posible ya que la capital estaba inmersa en la Guerra Civil española. Desde que tuvo uso de razón se le imbuyó el más profundo sentimiento de mallorquinismo por parte de su padre, llamado también Martí Mora, y que había formado parte activa de la historia del club desde su génesis, cuando no era el Mallorca sino el Alfonso XIII. Martí Mora padre fue de hecho durante muchos años presidente de la Hermandad de los Antiguos Alfonsinos, un movimiento que se vertebraba a través de reuniones diarias que se celebraban en el Bar Niza y que había sido creado por uno de los fundadores del Alfonso XIII, el ex-jugador y ex-presidente José Ramis de Ayreflor. Todavía hoy persiste la Hermandad, aunque en serio peligro de desaparición tras el fallecimiento de sus dos últimos presidentes, Paco Llabrés y José Buades Costa (aunque de eso hablaremos otro día).

Martí Mora creció alto y fuerte. Como un roble. Desde su inmensa atalaya de 190 centímetros destacada poderosamente en una generación que en su mayoría rondaba el metro setenta. Por supuesto se interesó por el baloncesto e incluso intentó jugar a voleibol, pero formar parte de una familia de mallorquinistas le indujo a situarse debajo de la portería, la única demarcación en la que en la época tenía cabida alguien de su estatura. Pronto empezó a destacar y el Mallorca se fijó en él. Primero le cedió al España de Llucmajor y luego al Constància, donde fue el portero menos batido de España.

En el verano de 1961 dio por fin el salto a la primera plantilla para convertirse en el suplente del mítico Ricardo Zamora. Fue entonces cuando firmó su primer contrato profesional, que cedería íntegramente a la beneficencia porque su padre no concebía que los jugadores cobraran dinero por jugar al fútbol. «Ese día se acabó el espíritu original de este deporte», me contó en 1990 Martí Mora padre en una entrevista que le hice para la Historia del Mallorca que publicamos en fascículos para El Día 16. ¿Cuánto dinero donó a los pobres Martí Mora hijo? Es difícil saberlo. Todos y cada uno de sus contratos con el club los firmó en blanco. En una época en la que todavía era posible tal nivel de romanticismo Martí procuró buscarse otro medio con el que ganarse la vida y se convirtió en un brillante aparejador.

En la séptima jornada de Liga le llegó su oportunidad. Ricardo Zamora se lesionó y Martí ocupó la portería ante el Elche en el Lluís Sitjar. Ganó 3-1 el Mallorca. Jugó seis partidos esa temporada, uno de ellos ante el Barcelona en Palma con victoria bermellona por tres goles a uno. Su rendimiento fue excelente, pero cuando se recuperó Zamora volvió al banquillo. No sólo no salió de su boca una mala palabra, sino que fue el primero en alegrarse del regreso de su compañero. Zamora y él fueron amigos toda la vida. Aún recuerdo su tristeza infinita cuando falleció el hijo del «Divino» en el año 2003.

Ricardo Zamora fue indiscutible desde el primer día que llegó no sólo por su calidad, sino también por su carisma. Por eso fue una conmoción el anuncio de su marcha al Valencia en el verano de 1962. Se marchaba una de las grandes estrellas del primer ascenso y se abría un debate sobre la identidad de su sucesor que alcanzaba de pleno a Martí Mora, al que se veía con plenas garantías para competir con Asenjo, recién fichado del Burgos, y con el mallorquín Caldentey, de vuelta al Mallorca tras su paso por Barcelona y Oviedo. Todas las cartas parecían favorecer a Martí, pero el destino tenía reservado para él un giro totalmente inesperado.

El 4 de septiembre de 1962 el Mallorca jugó un partido amistoso en el Lluís Sitjar ante el San Lorenzo de Almagro argentino y una de las atracciones de aquella tarde fue el hecho de que la mallorquina Maruja García Nicolau, que acababa de proclamarse Miss Europa en la capital del Líbano, Beirut, iba a efectuar el saque de honor. Martí y Maruja se conocieron ese día y se han separado hoy por primera vez 59 años más tarde.

El romance del portero del Mallorca y la miss ocupó portadas y portadas no sólo en la isla, sino en toda España. Arriba tenéis un recorte de la revista «Lecturas». Martí y Maruja, educados en la fe cristiana, siguieron todos los protocolos de la época. «Le pedí si quería ser mi novia cuando volvimos de misa», solía contar Martí. Se casaron el 6 de mayo de 1964 en una abarrotada Seu y ahí se acabó también la prometedora carrera como futbolista de Martí Mora, que desde ese día se dedicó «a crear y criar una familia». Antes de colgar las botas disputó tres partidos más con el Mallorca en la temporada 62-63 y luego jugó con el Soledad para matar el gusanillo.

A la muerte de su padre Martí procuró que no se extinguiera la llama de la Hermandad de Antiguos Alfonsinos. También fue muy activo en la Asociación de Copropietarios del Lluís Sitjar y estuvo al servicio desinteresado del club siempre que se le reclamó. Fue confesor de innumerables porteros del primer equipo. Toni Prats y Miquel Àngel Moyà pueden dar buena fe de ello. La actitud de Martí ante la vida siempre fue positiva. Incluso cuando recientemente una embolia dejó a Maruja al borde de la muerte. Con la ayuda de su marido pudo recuperarse y volvió a lucir su elegancia y clase tradicionales.

No sólo el fútbol. La sociedad mallorquina ha perdido hoy a uno de sus miembros más ilustres. Yo he perdido a un amigo. Como decía en el anterior post, el cielo ha ganado un gigante. Un gigante no sólo en estatura, sino en corazón. Descansa en paz, Martí. Si Miguel Vidal te deja, por supuesto.

21 comentarios sobre El portero y la miss

  • Carles

    D.E.P. Menudo inicio de año… :'(

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  • pedrodiecinuevesetentaycinco

    Hermosa historia. DEP.

    16
  • GBA

    Bonito y sentido artículo Tomeu. Descansi en pau.

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  • Enrique Magdaleno

    Grande de corazón excelente persona y excelente artículo de Tomeu Maura. QDEP

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  • sentiment

    No lo conocí a él, pero si y mucho a sus hijos. Todos bellisimas personas, para toda la familia mi mas sentido pésame.

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  • David_Palma

    Muy bonito y profundo artículo Tomeu , me has emocionado.

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  • TRAMONTANA

    Con la seguridad de que descansa en paz, y entre los mejores, me enorgullece poder decir que tuve la suerte de verlo jugar (al igual que a Bolao). Es ley de vida pero no deja de ser una pena ver como nos dejan.
    Muy buena nota la tuya Tomeu. Gracias

    18
    1
  • forsamallorca

    Preciosa historia de película, y muy buen narrador
    D.E.P Martí mora

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  • Carlos 79

    Qué bonito Tomeu y más bonito es ver cómo alguien cómo tú con tus ideología tan diferente a la mía, consigue emocionarme, gracias Tomeu. Sé que debe ser duro para ti. Un fuerte abrazo. PD. Soy nuevo pero te sigo hace siglos y ya te escuchaba en la cope durante la época de Dalmau. Estabas en la Cope Tomeu? Tengo un vago recuerdo de que sí.

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    1
  • camaguey 2

    Tomeu, por mi edad yo también lo vi jugar, el problema que tuvo fue tener delante a Ricardo Zamora. En tu gran artículo, creo , has omitido que paro un penalti en el antiguo San Mames contra el Athletic. Espero no estar equivocado. Los periódicos de aquel tiempo resaltaron la gran parada.

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    1
    • Nichiporuk

      Buceando en la hemeroteca he encontrado el dato:
      5 de noviembre de 1961. Atlético de Bilbao (denominación en la época) 3, Mallorca 0.
      En el minuto 23 detuvo un penalti a Uribe.

      5
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  • Fora vila

    Fantàstic article, molt interessant i sentit. Enhorabona Tomeu.

  • Quico Ros

    Martí, marcaste mi infancia deportiva profundamente. En una época en la que mis padres no estaban por la labor… tú hiciste su función no solo en acompañarme a todos los desplazamientos junto con tu hijo sino también a tratarme como uno de ellos, cosa que siempre te agradeceré. Procuraste que nunca me derrumbara psicológicamente por ser pequeñito y me inculcaste confianza y un espíritu de lucha que he mantenido siempre en el campo y fuera de él. Estoy triste por no haberte dado las gracias a la cara aunque supongo que lo intuías al hablarte con cariño las pocas veces que nos hemos encontrado. Espero descanses en paz y muy cercano a Dios. Hasta siempre.

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  • Nenad_Milijas

    Molt bon article Tomeu, em sap greu de veres que hagis perdut un amic. Curios, aquest i s’ article que feres quan va morir en Tomeu Vidal són per jo es millors que record per aqui de molt. Deu ser que m’agraden ses bones histories.
    Es llei de vida que es bons articles s’ acumulin i llei de vida que ses bones persones se’n vagin. Confiem i esperem que qui vengui darrera els pugui honrar.
    Salut

  • Palmesano

    Como dice un post anterior los vi jugar a los dos a Martí Mora y Angel Bolao. Recuerdo el maravilloso ascenso a primera, ganado al Levante en su campo y el gran recibimiento en el muelle antiguo. Los llevaron a hombros desde el muelle hasta la sede del Mallorca que estaba en la plaza de las tortugas donde hoy hay los almacenes C&A. Descansen en paz los dos y un abrazo a sus familias.
    Espero y deseo que el próximo partido en Son Moix se guarde un minuto de silencio para los tres fallecidos estos días de la gran familia mallorquinista .

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  • BERTO

    M’ha encantat el teu article Tomeu.
    Un bon mallorquinista, i molt bon amic de mon pare (avui el tinc un poc trist)
    Na Maruja no ha sortit de ca seva, pobreta.

  • Serverisom

    Gran article Tomeu ple de sentiment. Que en pau descansi!!

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    1
  • sentiment

    Bon article d’homenatge a Martí Mora, tot el que se digui és poc per aquesta gran persona, gràcies Tomeu

  • BERTO

    Tomeu, no has dit res de una de les seves darreres voluntats.
    Va demanar ser enterrat amb una samarreta del RCD Mallorca i el club li ha fet una de porter, amb el num.1 i el seu nom, exprésament per ell.
    Que la terra et sigui lleu Martí !! !!
    https://www.diariodemallorca.es/fotos/rcd-mallorca/2021/02/24/marti-mora-sera-enterrado-camiseta-35505194.html#foto=1