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Orígenes del fútbol balear: el nacimiento del Alfonso XIII (20 y último capítulo)

Primnera alineación conocida: 1916.

Llegó el día. Hoy, 5 de marzo de 2021, se cumplen 105 años de la fundación del Alfonso XIII. Este capítulo es el último de la serie «Orígenes del fútbol balear» y culmina con el proceso de creación del club que se convertiría en el Real Mallorca actual. Todavía hoy existen muchas incógnitas que no han podido ser despejadas y que difícilmente podrán ser explicadas, pero ésta que tenéis a continuación es la historia de cómo aparentemente sucedió todo.

¿Es posible fundar un club de fútbol desde la nada en un mes? ¿Es posible construir en ese plazo un campo reglamentario allí dónde sólo hay un solar infestado de maleza? Y lo que es aún más aventurado: ¿es posible hacer todo eso en la Mallorca de 1916, sin un respaldo económico y social detrás? La respuesta parece evidente, pero la decisión y el arrojo de un ingeniero agrónomo de 28 años llamado Adolfo Vázquez Humasqué obraron lo imposible y consiguieron el milagro de dar a la luz al Alfonso XIII un 5 de marzo de 1916, hace exactamente 105 años. El Real Mallorca, campeón de la Copa del Rey y de la Supercopa de España, finalista de la Recopa de Europa y dos veces tercer clasificado de la Liga de Primera División, es el resultado de aquella maravillosa locura.

Estamos en el casco antiguo de Palma, en el número 8 de la calle Ca’n Armengol, una travesía del carrer de Sant Jaume, muy cerca de la Plaça Joan Carles I. En 1916 éste era el domicilio particular de Alberto Elvira. En la mañana del domingo 5 de marzo de 1916 se procedió aquí a la fundación del Alfonso XIII, que sería ratificada al día siguiente tras la Junta General en la que se eligió a su primera Junta Directiva.

Adolfo Vázquez Humasqué culmina de esta forma un proyecto que había iniciado tan sólo dos meses antes, en enero de 1916, cuando trató de reunir bajo el paragüas de una Asociación Regional a los siete clubes que en aquel momento existían en Palma. Las reticencias mostradas por la más poderosa sociedad deportiva de la isla, el Veloz Sport, unidas a la deserción del Palmesano y el Luliano, que no querían pertenecer a ningún grupo en el que tuviera relación el propietario del velódromo de Tirador, que en aquellas fechas acogía los partidos previos del segundo Campeonato de Baleares, abortaron una iniciativa que llegó a estar oficialmente constituida el 30 de enero de 1916, incluso con su propia Junta Directiva electa.

Advirtiendo que su plan inicial ha sido un fracaso, Adolfo Vázquez Humasqué decide, como él mismo admite, «liarse la manta a la cabeza» y seguir hacia adelante, sólo que con una nueva perspectiva totalmente diferente. Ahora no se trata de constituir una Asociación, sino de crear desde cero un nuevo club de football. Existe una fecha límite, la del 25 de marzo de 1916, en la que está comprometida la presencia en Palma del segundo equipo del FC Barcelona. Conviene, pues, no perder el tiempo.

Todo comenzó en lo que entonces era La Veda. En la primera semana de febrero de 1916 Vázquez Humasqué convocó a una reunión a Antoni Moner, Joaquín Mascaró, Alberto Elvira y Rafal González, a quienes expuso su idea. El apoyo que recibió fue unánime.

El siguiente paso, y el más importante, es conseguir un terreno de juego, que a fin de cuentas ese era el nudo gordiano del proyecto de Vázquez Humasqué, dotar a Palma de un campo de football reglamentario. El plan original era arrendar los terrenos que poseía don Andrés Jaume al oeste de Tirador, pero económicamente era inviable. En cambio sí que se pone a tiro don Bartolomé  de Juan y Ribas, el primer Conde de Ribas, que consiente en alquilar a buen precio un extenso solar que poseía en la zona denominada de Buenos Aires, a las afueras de la ciudad, muy cerca del antiguo cuartel de la Guardia Civil.

De dónde salió el dinero para acometer las obras es algo que nunca se sabrá, pero lo cierto es que antes de que finalizara febrero Buenos Aires era ya casi una realidad. Tal y como relata Adolfo Vázquez en el libro que escribió bajo el seudónimo de Tribolites, «el 25 de febrero, inusitado movimiento se observaba en el campo de Buenos Aires. Yuntas de mulas labraban la tierra, obreros trabajaban en la apertura de una puerta de acceso y cercado, rodillos apisonaban lo labrado, y surgía como por encanto, de un campo donde había tres palmos de forraje, espléndida llanura para celebrar un partido de football». Con una extensión de 96 metros de largo por 54 de ancho, Buenos Aires era todo un campo de fútbol reglamentario, más grande  incluso que el del propio Barcelona.

Vázquez Humasqué abre a todos los footballers mallorquines las puertas del nuevo club, sin excepción, y pronto tiene jugadores más que suficientes para formar varios equipos. El Palmesano y el Luliano se inscriben en pleno, y Alberto Elvira, que abandona el Veloz, advierte al ingeniero que varios miembros de la sección de football del club ciclista también quieren formar parte del proyecto. Así llegan José Luis Riera, Bartolomé Ferrer, José Ramis de Ayreflor y Antoni Socías. De igual modo el legendario Pedro Barbarín, que acaba de regresar de un viaje por la península, no duda en abrazar la nueva causa.

De nuevo en la calle Can Armengol, en el domicilio de Alberto Elvira, se produce a mediados de febrero una reunión trascendental. Participan en ella, además de Vázquez y el propio Elvira, los jugadores Pedro Barbarín, Antoni Socías y Bartolomé Ferrer, y el aristócrata Josep Quint Zaforteza Amat. Es aquí donde se definen tanto los colores y la indumentaria como el nombre definitivo del nuevo club. Se llamará Alfonso XIII. La historia no ha dejado una explicación clara del motivo. Dado que Vázquez Humasqué no era en realidad monárquico, como demostró posteriormente sirviendo a la República, no resulta extraño creer que tanto el nombre como los colores (camiseta roja y pantalón azul) se debieran a una iniciativa de Pedro Barbarín, que siendo todavía casi un niño, en 1904, había formado parte de la plantilla del primer Alfonso XIII que existió en la isla, surgido del colegio de los Padres Agustinos, y que vestía también con camiseta roja. Es por supuesto una mera especulación, pero no carente de sentido. En esa misma reunión, por cierto, se nombra primer capitán del equipo a Bartolomé Ferrer, exdelantero centro del Veloz Sport.

El nuevo club fagocita muy pronto a la mayoría de equipos de la ciudad. Así, pronto pasan a estar bajo su égida, además del Palmesano y del Luliano, que dejan de existir como tales, el Progreso, el Comercial, el Pelayo, el Mallorquín y el Cristina. Uno de estos equipos, el Progreso, ganaría para el Alfonso el primer trofeo de su historia, la Copa Darder Hermanos organizada en marzo de 1916 por el Veloz Sport. Los acontecimientos se precipitan a una velocidad inusitada para la época, y el 27 de febrero de 1916 se da el paso definitivo. Según consta en el libro de actas del club, es fue el día en el que se tomó la decisión final:

«Reunidos en Palma los señores don Adolfo Vázquez Humasqué, don Antonio Moner, don Rafael González, don Alberto Elvira, don Joaquín Mascaró y don Fernando Pinillos, el día veintisiete de febrero de 1916, acordaron fundar una sociedad de football que ha de denominarse Alfonso XIII FBC, cuyo objeto será fomentar y favorecer cuanto se realice con dicho sport. Se constituyen los señores citados en comisión para redactar estatutos y reglamentos, autorizando a don Adolfo Vázquez para que represente a la sociedad en cuantos actos e iniciativas se precisen para el logro de los fines propuestos».

El acto de inauguración se fija para el domingo siguiente, cinco de marzo de 1916. Ese día se procederá al bautismo local del campo de Buenos Aires con la disputa de un partido entre el Alfonso XIII y el Victoria Eugenia, nombre que se adopta de manera circunstancial para distinguir a los jugadores. De hecho el día siete, en el mismo escenario, jugarían otro partido otros dos teams del club. El Eugenia y el Isleño.

El primer equipo lo componen una selección de jugadores del Veloz y del Palmesano, mientras que el segundo está formado por los sobrantes del Palmesano y por los del Luliano, hasta el punto de que se utilizaron las equipaciones de estos dos equipos, blanca la del Palmesano y con rayas azules y blancas las del Luliano. De este modo, en el primer partido de su historia, el Alfonso XIII, que por cierto ganaría por cinco goles a uno, vestirá totalmente de blanco, como atestiguan las imágenes. Antes del partido, sin embargo, se procede en la calle Armengol, en el domicilio de Alberto Elvira, al acto de adhesión de los anteriores clubes a la nueva jerarquía del Alfonso XIII, que se constituye oficialmente al día siguiente, 6 de marzo de 1916, con la elección de su primera Junta Directiva, formada por once miembros, de entre los cuales Adolfo Vázquez asume el cargo de presidente y Antoni Moner el de vicepresidente. El Alfonso XII ya es una maravillosa y plena realidad. Acaba de nacer el actual Real Mallorca.

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