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RCD Mallorca 25 Comentarios - ( )

Como Camarón

Por Luis Sanchis
El Mallorca lo hace más fácil de lo que parece y eso no debe, no puede, confundirnos. El Cornellà, a pesar de lo que indique el resultado, no fue ninguna comparsa. Los catalanes no solo aguantaron los primeros quince minutos de embestida local, sino que incluso en el minuto 17 obligaron a Reina a ganarse el sueldo con una intervención (otra más) que mantenía las tablas en el marcador. Los de verde tenían ganas de rumba y empezó a sonar Estopa. El Mallorca sufría. Acostumbrado a marcar el ritmo, pareció perder el compás. Pero entonces, silenciosa, llegó ella. Se calzó la zurda de Giner y colocó el balón en la base del poste derecho, imposible para el portero rival. Implacable. Vestida de rojo y negro. La inercia.
Y la inercia nada tiene que ver con la casualidad o la buena suerte. Ni mucho menos. La inercia se suda, se sufre y se trabaja. La inercia dota de agresividad a Damià Sabater, hace volar a Reina y azuza a Abdón en pos de la portería contraria. El Mallorca, amigos, gana porque es mejor, sí. Pero también porque los jugadores, este año, corren igual o más que sus contrincantes. Laterales y extremos sufren en la banda, partido tras partido, a Vicente Moreno. Motivador excepcional, anima y aplaude cuando el error hace acto de presencia, pero se muestra inmisericorde ante cualquier atisbo de relajación o falta de intensidad. El valenciano, hiperactivo, grita, corrige y hace aspavientos. Te enteras, aunque no quieras. Y pobre de ti como no corras.
Lo vuelvo a repetir. El mayor rival para el Mallorca este año va a ser el propio Mallorca. De la profesionalidad y la entrega de los componentes de la primera plantilla depende el resultado final de la temporada. Los mejores jugadores de la categoría juegan como locales en Son Moix. Y Vicente Moreno los entrena. El aficionado bermellón puede respirar aliviado, pues no tiene pinta de que el míster vaya a decir “basta” en ningún momento.
El Mallorca acumula puntos y abre distancia con sus perseguidores. Y debe seguir haciéndolo. Porque el campeonato es largo y la derrota puede llegar en cualquier momento. Y cuando llegue, confiemos que más tarde que pronto, no existe lugar para el dramatismo. Todos podemos tener un mal día o el rival puede superarte en algún momento. La derrota forma parte del juego y, sin llegar a acostumbrarte a ella, hay que estar preparado para aceptarla con naturalidad.
Hasta entonces, el Mallorca sigue firme. Entre carrera y recuperación, los jugadores tienen tiempo de esbozar una sonrisa y tatarear a los hermanos Muñoz. Invitados a su propio entierro, a los rivales no les queda otra que partirse la camisa como Camarón.

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