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Historias de 100 años 2 Comentarios

Historias de 100 años (20): Partido suspendido en Lleida

Por Xesc Ramis

El 1 de mayo de 1977 se enfrentaban en el Campo de Deportes de Lérida el titular de la localidad y el Mallorca. El partido correspondía a la trigésimo tercera jornada del Campeonato de Liga del Grupo 3 de Tercera División. Separados por diez puntos en la clasificación, el Mallorca luchaba por mantener el liderato que le otorgara el ascenso a Segunda División A cinco semanas después, mientras que el Lérida intentaba entrar entre los diez primeros clasificados y, de esta manera, conseguir el ascenso a la nueva Segunda División B.

El Mallorca de Luis Costa jugó con Heredia, Herrera, Mariano, Matamoros (Meñico), Sahuquillo, Bermejo (Gallardo), Manolito, Macario, Nebot, Rodríguez y Bartolí. El Lérida de Joaquín Carreras jugó con Jaimejuán, Ricardo, Martínez, Lacampre, Buján, Tarrés, Llorente, Reig, Juanín, Vendrell y Escolá (Cortés). Cuidó del arbitraje el aragonés Rico Arqués, gran protagonista del partido.

El partido había sido declarado como “Día del club” por el club ilerdense, a pesar de lo cual se registró una gran entrada para ver al líder bermellón. La primera parte transcurría con dominio local, focalizado en un balón que salvó bajo palos Sahuquillo y en la primera petición local de penalti por una zancadilla a Ricardo en el área pequeña, cuando en el minuto 30 se produjo la expulsión del jugador ilerdense Buján, sin que el cronista del Diario de Lérida se explicara el porqué de tal sanción cuando una tarjeta amarilla habría sido más que suficiente. Al inicio de la segunda parte el Lérida se impuso claramente al Mallorca, aún con un jugador menos, y en el minuto 60 vio recompensado su juego con un gol de Juanín de cabeza. La salida de Meñico y Gallardo revitalizó al conjunto bermellón, que empezó a dominar el partido.

En el minuto 76 Nebot, tras controlar supuestamente con la mano, anotó el gol del empate. Eso desató los nervios de los jugadores locales y Lacampre fue expulsado por protestar. Cinco minutos después Meñico, al aprovechar un magnífico pase de Bartolí, consiguió el 1-2 para el Mallorca e hizo que el público local perdiera completamente los nervios. Una lluvia de almohadillas hizo que el partido debiera pararse durante unos minutos y, finalmente, en el minuto 85 uno de los jueces de línea fue derribado por un objeto contundente que le impactó en la cabeza. El árbitro decidió, en ese momento, suspender el partido. En el túnel de vestuarios hubo sus más y sus menos y el público debió ser desalojado de las inmediaciones del estadio a golpe de porra por las fuerzas de orden público. Aun así, el coche en el que salían el secretario técnico del Mallorca, Sr. Sasot, antiguo entrenador del Lérida, y el periodista de Diario de Mallorca Marc Verger, fue apedreado y le rompieron la luna trasera. El parte médico de lesiones efectuado en el vestuario señalaba una contusión en la cabeza del juez de línea, sin que hubiera hecho falta sutura y pronóstico de carácter leve. El árbitro indicó que había recibido patadas, pero el Dr. Montañola se negó a certificar dicho dato en el parte médico.

El periodista ilerdense se preguntaba si era casualidad que el señor Rico hubiera pitado cuatro veces a los mallorquinistas como visitante habiendo sumado las cuatro victorias los insulares. El entrenador local señalaba en rueda de prensa que “¡Qué voy a opinar! El desastre es poco. Ha hundido a toda una afición y se ha burlado de la U.D. Lérida. No hay derecho a esto, hombre; aquí hay gato encerrado, sino no se explica, ¿no les parece? Además, este colegiado me lo encontré cuando todavía no era entrenador del Lérida y reconoció públicamente que el gol que le anuló a los ilerdenses en el campo del Olímpico, fue válido. Es muy significativo que le haya arbitrado al Mallorca en varias ocasiones y le haya regalado penalti por partido, cuando las cosas se le ponían mal. En fin, sin comentarios”.

Tras el partido, la junta directiva local dimitió en pleno. El árbitro envió el acta por correo urgente y el 4 de mayo, en su reunión semanal, el Comité de Competición abrió información sobre lo acaecido en el partido. El rumor extendido por Lérida de que el árbitro habría cobrado 500.000 pesetas del Mallorca nunca pudo ser probado. Al final, dos días después, el Comité de Competición sancionó a seis jugadores ilerdenses, pero tan solo se impuso apercibimiento de cierre al recinto deportivo Leridano. También fue dado como definitivo el resultado de 1-2 con el que se había suspendido el partido en el minuto 85.

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