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Historias de 100 años (53): El Nástic, invitado de lujo al primer ascenso como local.

Por Xesc Ramis.

El 24 de mayo de 1959 el Mallorca, tras superar al Nástic de Tarragona en la segunda y definitiva eliminatoria, consiguió su cuarto ascenso a Segunda División. Fue un ascenso especial ya que fue el primero de la historia que el Mallorca consiguió celebrar en su propio terreno de juego, frente a su público.

Tras haber eliminado al Sans, el Nástic iba a ser el último escollo para conseguir un ascenso por el que el club bermellón luchaba sin éxito desde hacía cuatro temporadas. El partido de ida, disputado en tierras catalanas, acabó con un esperanzador empate a dos, merced a dos goles del que era entrenador y jugador, Juan Carlos Lorenzo. Fue un partido no exento de polémica ya que los tarraconenses reclamaban que en el primer gol mallorquinista Lorenzo se había colocado el balón con la mano y los mallorquines se quejaban de que el penalti señalado a favor de los locales había sido un invento del árbitro.

Desde el lunes 18 las taquillas del estadio de Es Fortí se habían visto muy concurridas, con lo que las 18.000 localidades del viejo recinto mallorquinista quedaron agotadas para el partido. Con relación al partido de ida, Juan Carlos Lorenzo recuperó a Peña y Villamide, así que su alienación fue: Costa; Arqué, Diego, Cobo; Forteza, Currucale; Csoka, Martínez, Lorenzo, Peña y Villamide.

Tras los nervios lógicos del inicio de partido, éste se desatascó pronto a favor del Mallorca. Corría el minuto 25 cuando, en el barullo provocado por el tercer lanzamiento de esquina local, el jugador visitante Llovet tocó el balón con la mano. El árbitro andaluz Gallardo no dudó en señalar el punto de penalti y Forteza, de tiro raso y bien colocado, anotó el 1-0. En el 33 Lorenzo, en posible fuera de juego, anotó el 2-0 y, a partir de ese momento, se acabó la resistencia grana (que ese día vestía de blanco). De tal manera que Villamide en el minuto 42 y Martínez en el descuento del primer tiempo, subieron el 4-0 al marcador antes del descanso. La segunda parte casi no tuvo historia, tan solo los goles anotados por Villamide en los minutos 66 y 79. Con un solo minuto de descuento se llegó al final del partido y la emoción se desbordó en el recinto mallorquinista. Cohetes, banda de música, invasión de campo, paseo a hombros de los jugadores, no faltó de nada en la celebración del ascenso a Segunda División. Por fin el presidente Jaume Rosselló había conseguido su primer objetivo, pero todos sabemos que su objetivo era mucho más ambicioso…

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