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Historias de 100 años (71): Los ascensos a 1ª (capítulo IV)

Plantilla del Mallorca 1982/83. Foto de www.rcdmallorca1916.com

Por Xesc Ramis

A partir de la temporada 1969/70, que acabó con el descenso del Mallorca a Segunda División, los problemas fueron creciendo en el club.  Tras cinco temporadas mediocres en la categoría de plata, con plantillas confeccionadas para el teórico ascenso, las deudas se fueron acumulando mientras los resultados positivos no llegaban. Tanto fue así que en la primavera de 1975 el Mallorca descendió a Tercera División y necesitó ocho temporadas y una regeneración total del club de manos del salvador Miguel Contestí  para regresar a Primera División.

Contestí había cogido al equipo en Tercera División en el verano de 1978 y, tras un primer año de transición en el que estuvo a punto de tirar la toalla, consiguió dos ascensos consecutivos hasta llegar de nuevo a Segunda División. Con el impulso que se traía, supuso una pequeña decepción no conseguir el ascenso a Primera en la temporada 1981/82. Sin embargo, Contestí, de cada pequeño error aprendía y, al segundo intento, consiguió su propósito de llevar al Mallorca a Primera División en el cuarto ascenso de su historia.

Con el club finalmente saneado en lo económico, confeccionó una plantilla a base de talonario. Así, llegaron al club los defensas Sabido (Real Madrid), Zuviría (Barcelona), Dacosta (Burgos) y Juanito II –Pérez- (Xerez); el centrocampista López (Betis) y el delantero Melchor (Betis). Ya iniciada la temporada se incorporaron el portero Mallo (Compostela) y los delanteros NIchiporuk (Iquique) y Otermín (Sarmiento). Estos jugadores complementaron una plantilla en la que se encontraban jugadores tan destacables en la historia del club como Gallardo, Delgado, Riado, Barrera, Kustudic o el joven Higuera. En principio debía ser una apuesta ganadora.

Sin embargo, el fútbol suele ser caprichoso y el Mallorca no hacía si no coleccionar malos resultados. Tan era así que en la jornada 9, tras el tropiezo en casa contra el Atlético Madrileño por 1-2, el Mallorca ocupaba plaza de descenso a Segunda División B. Eso sí, entre esos partidos había conseguido un resultado que, a la postre, resultaría muy importante: la victoria por 3-0 ante el Deportivo en Palma. Lucien Müller, el entrenador francés de esa temporada, resistía como podía, siempre al borde del despido o del ataque de nervios. Como el de aquel 7 de noviembre de 1982 en que el Mallorca perdía 2-0 en Xerez ya superado el minuto 70 y fue capaz de remontar el marcador y acabar ganando 2-3. Era la jornada 10 y parecía un punto de inflexión.

Tras ese partido, el Mallorca, aunque algo mejorado, siguió muy irregular y sumó cuatro empates consecutivos, que lo condujeron a media tabla al acabar el año natural, a cuatro puntos del ascenso. Un verdadero sprint se produjo al inicio del año 1983. El Mallorca cosechó cinco victorias en seis partidos y, al finalizar la jornada 24, se encontraba cuarto, empatado a puntos con el Elche, que marcaba la zona de ascenso, y a un punto del Deportivo que era segundo. El 20 de febrero de 1983 había un partido grande en Riazor para el Mallorca. Esa tarde el Deportivo superó al Mallorca en todo y, a falta de diez minutos, igualaba el 3-0 del partido de la primera vuelta. Sin embargo, el centrocampista López, en una jugada a balón parado, consiguió anotar el 3-1. En aquél momento poco se podía imaginar que ese gol le iba a dar el ascenso al Mallorca.

Un empate en Elche a la semana siguiente se vio contrarrestado por un empate como local ante el líder Murcia siete días después. El Mallorca necesitaba un golpe de efecto fuera de casa para creer en el ascenso. Este llegó en el Vicente Calderón el domingo siguiente merced a un golazo del chileno Nichiporuk que hizo que el Mallorca ganara 1-2 y recuperara la tercera plaza, última de ascenso. Quedaban diez partidos y el Mallorca encontró la solidez y el juego que le permitieron sumar seis victorias consecutivas, con el ya famoso gol de Reus en Córdoba incluido, para llegar a finalizar la jornada 35 en el segundo puesto clasificatorio, con cinco puntos de ventaja a los cuartos clasificados, Cádiz y Palencia. Las matemáticas no fallaban, bastaba un punto en cualquiera de los tres últimos partidos para lograr el ascenso matemático que ya se había asegurado el Murcia.

El primero de los tres partidos se jugó en sábado por la noche en Alicante. El Hércules se hallaba en media tabla, libre de todo aprieto y el Mallorca, como tantas veces hemos sufrido, se relajó en exceso pensando que el empate venía de fábrica en el partido. De hecho, la primera parte acabó sin goles y el partido iba camino de la media hora de la segunda entre bostezos cuando el centrocampista herculano Carreño anotó en el minuto 75. Fue entonces cuando al Mallorca le entraron las prisas y Morey sustituyó a Orellana buscando un empate que no llegó. Primera bala desaprovechada.

La expectación en Palma ese 15 de mayo de 1983, fecha que sí o sí debía ser la del anhelado ascenso del Mallorca a Primera, fue inenarrable. El Luis Sitjar se llenó como nunca antes para recibir a un Cádiz que también se lo jugaba todo. El empate seguía valiendo, así que cuando Barrera marcó en el minuto 39, con cantada del portero visitante incluida, pareció que esta vez sí iba a ser la buena. La cuestión era aguantar los primeros minutos de la segunda parte el fuerte inicio gaditano y luego dejar madurar el partido. No pudo ser y a los tres minutos de la reanudación empató Vojinovic. El empate aún servía pero los nervios eran todos locales. La cosa pareció mejorar definitivamente cuando en el 72 el propio Vojinovic fue expulsado. Quedaban 18 minutos y el Mallorca tenía un jugador más. Solo un imposible podía hacer perder la ocasión de ascender al Mallorca. Y sucedió. En el minuto 77 Mágico González sacó una falta a unos tres metros de la esquina derecha del área del Mallorca, Reus, con solo dos hombres en la barrera, dio un paso hacia el palo más alejado y el balón se le coló por su palo izquierdo, el que debía proteger. El Mallorca quedó muy tocado tras ese partido.

En la última jornada el Mallorca ya era un manojo de nervios. Tras haber fallado dos veces, la posibilidad de quedarse sin ascenso planeaba por la isla. Lucien Müller decidió prescindir del portero Reus y darle la titularidad por primera vez a Mallo en el partido decisivo en el Santiago Bernabéu frente al Castilla, un rival joven , sin nada que perder y con grandes jugadores como Ochotorena, Butragueño, Míchel, Chendo o Pardeza. Como ya he dicho, el Mallorca jugó atenazado todo el partido y el Castilla resolvió el encuentro con un solitario gol de Julià en el minuto 31. Solo las buenas noticias que llegaban desde Riazor, donde el Deportivo perdía sorprendentemente por 0-2 a los seis minutos de la segunda parte, daban algo de consuelo a los mallorquinistas desplazados al Bernabéu.  Acortó distancias el deportivista Ballesta en el minuto 83, pero no pudieron empatar el partido. Los 7 minutos más largos que se recuerdan en la historia del Mallorca, transcurrieron entre el final del partido del Mallorca y el de Riazor. Así pues, el gol de López en La Coruña en febrero posibilitó el ascenso del Mallorca al tenerle ganado el goal average a los gallegos.

PLANTILLA DEL ASCENSO:

Porteros: Tirapu (30, -26), Reus (10, -10) y Mallo (1, -1).

Defensas: Gallardo (37, 1), Dacosta (34, 4), Sabido (30, 1), Zuviría (31, 1), Juanito I (30), Juanito II (17) y Amer (7).

Centrocampistas: Delgado (32, 2), Riado (33, 4), López (28, 6) y Barrachina (20, 1).

Delanteros: Barrera (36, 13), Melchor (23, 8), Nichiporuk (15, 4), Higuera (16, 2), Morey (12, 4), Kustudic (9, 2), Orellana (4) y Otermín (5, 1).

1982/1983
                          J  G  E  P  GF  GC PT  
TOTAL                    38 17 12  9  54  37 46                          
EN CASA                  19 11  6  2  34  14 28                      
FUERA                    19  6  6  7  20  23 18 

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