Una deuda pagada
Más vale tarde que nunca y aunque Miquel Contestí hubiera preferido que alguien le hubiera cumplimentado cuando hace años le convidaron al palco que ahora lleva su nombre y ni siquiera le reconocieron, el gesto tardío del presidente Kohlberg, del Mallorca en definitiva, honra su memoria y ennoblece el espacio destinado a las más altas instancias del club y sus invitados. ¡Felicidades!
Se ha pagado una antigua deuda, pero no es la única que quedaba y permanecía pendiente. Este club ha sido dirigido, además del lluchmajorer recientemente fallecido, otros presidentes vitales: Antonio Asensio Pizarro, reconocido en la Ciudad Deportiva de Son Bibiloni, y Jaume Rosselló Pascual, ideólogo y ejecutor de la profesionalización del equipo al que llevó a primera división hace 66 años o, expresado de otra forma, sentó las bases de lo que es hoy la entidad reconvertida en empresa.
Con la cantidad de nombres ocasionalmente esperpénticos que han desfilado por la pila bautismal del estadio municipal de uso particular no estaría de más inscribir en el registro el del primer refundador de la historia, más allá del discurso de Tomeu Vidal en el Castillo de Bellver con motivo del cincuentenario de aquel salto a la élite. El palco presidencial del derruido Lluis Sitjar albergaba una enorme placa de marmol sobre la que fueron cincelados los nombres de los héroes de Vallejo en abril de 1960: Zamora, Guillamón, Bolao, Cobo, Diego, Currucale, Czoka, Mir, Laguardia, Oviedo y Rodríguez II.
Las ilustraciones de Luis Aragonés, Héctor Cúper o Samuel Etoo, inmortalizadas en las paredes de Son Moix, no resumen más que una pequeñísima parte de una historia que nadie se ha molestado en contar a mister Kohlberg o sus lugartenientes. El doctor Beltrán tuvo que recordarles en el Teatro Principal que «varios siglos antes de que ustedes hayan descubierto Palma, Fray Junípero Serra evangelizó California».










