| Equipo | Altas | Bajas | |
|---|---|---|---|
![]() | Alavés | Samu Omorodion, Gorosabel | |
![]() | Athletic | Djaló, Gorosabel | |
![]() | Atlético Madrid | Memphis | |
![]() | Barcelona | Hansi Flick | |
![]() | Betis | ||
![]() | Celta de Vigo | ||
![]() | Getafe | ||
![]() | Girona | ||
![]() | Las Palmas | Cillesen | |
![]() | Leganés | Juan Cruz | |
![]() | Mallorca | Jaume Costa, Radonjic, Amath | |
![]() | Osasuna | Vicente Moreno | |
![]() | Rayo | ||
![]() | Real Madrid | Mbappé | |
![]() | Real Sociedad | ||
![]() | Sevilla | García Pimienta, Ejuke | Sergio Ramos |
![]() | Valencia | ||
![]() | Valladolid | Amath, Meseguer, André Ferreira, Juric | |
![]() | Villarreal | ||
| xxxx |
Entre el espejismo y el espejo
Lo advertí en mi blog del pasado jueves. La tendencia de confundir la excepción con lo corriente o lo extraordinario con lo normal nubla el criterio y nos aparta de lo esencial. No es filosofía barata sino la trampa en la que caemos al reivindicar de repente a un jugador que lleva seis temporadas en el mismo equipo por dos partidos buenos en la séptima de su contrato. Algo parecido a creer que un partido y medio buenos constituyen tendencia frente a nueve más que dudosos.
A día de hoy la lectura parcial de las cinco últimas jornadas del Mallorca arroja un balance de 6 puntos de los 15 disputados, un 40 por ciento de los mismos. En el cómputo de los 33 ya jugados, el porcentaje sería de un 57 por cien. No soy partidario de sacar conclusiones en base a la división por pequeñas etapas de una liga tan larga, pero para lograr el ascenso directo se necesita entre el 75 y 80 por ciento de los 126 puntos de que consta la competición, salvo que el americano impasible, Andy Kohlberg, y sus jenízaros Alfonso Díaz y Pablo Ortells opinen lo contrario.
La recaída de los de Luis García en Butarque, técnico incluido, obliga a pensar en si la insistente idea de juego desde el minuto 1 al 1000 fuera cual fuera el rival se adapta a las características de los jugadores que han de ponerla en práctica o debemos preguntarnos por enésima vez si la planificación de la plantilla responde a ella y a la categoría.
Debemos tomar en serio dos mensajes que, tras la contienda del sábado, han pasado desapercibidos, como casi todo lo importante. Uno de Antonio Sánchez: «si el contrario tiene más hambre, es difícil que sumemos fuera de casa», un torpedo a la línea de flotación de la exigencia exigible y no exigida desde hace tiempo. El otro, del propio entrenador: «no veo claro que lo que ves en el banquillo nos vaya a mejorar lo que tenemos en el campo», tal vez un guiño a la dirección deportiva inerme ante las lesiones de larga duración de Morlanes y Antoniu Roca, por no resucitar la visión de su responsable ante fichajes pasados, presentes y futuros al estilo de Van der Heyden, Puigmal o Kalumba Jr entre otros.
Ni entre los seis primeros. Admito que me equivoqué juzgando al Mallorca
Hoy quiero comenzar reconociendo un error. Durante mucho tiempo he defendido la teoría de que el Mallorca tenía la mejor plantilla de Segunda División. Está claro que pequé de exceso de optimismo. Los resultados, con el equipo fuera de play off tras once jornadas disputadas, a siete puntos del líder y a seis del ascenso directo, dicen justo lo contrario de lo que yo creía.
Entramos en un noviembre decisivo. Un noviembre en el que se jugarán cinco partidos, tres en casa y dos fuera, y en el que lo mínimo que hay que pedirle al Mallorca son once puntos, y eso siendo muy benevolente. Si no entra en diciembre con al menos 30 puntos hay que plantearse seriamente un cambio de entrenador pero, ojo, las medidas no pueden quedarse así: junto a Luis García debe marcharse el responsable de su fichaje y la confección de la plantilla, Pablo Ortells. Eso es algo que me parece innegociable.
P.D. El miércoles toca Copa, pero el partido no interesa absolutamente a nadie. Cuanto antes acabe el viaje por esta competición, mucho mejor. No va a aportar nada positivo y lo único que se puede sacar es alguna lesión inoportuna.
¿Se escapa el ascenso directo? Lo discutimos con Alejandro Vidal
La jornada no ha sido mala dentro de lo que cabe por los tropiezos del Almería y del Eibar, pero lo cierto es que el ascenso directo está ya a seis puntos de distancia y si mañana gana el Burgos en Andorra el Mallorca saldrá del play off. De todas formas, aunque eso sucediera, está claro que queda no mucha, sino muchísima tela que cortar.
Vienen tres partidos -la Copa no interesa para nada- en los que hay que exigir al equipo sumar un mínimo de siete puntos ante Cádiz y Córdoba en casa y ante el Andorra fuera, y estoy siendo benevolente. Todo lo que no sea eso supondría un fracaso estrepitoso y empezaría a sembrar dudas sobre la necesidad de tomar medidas. Ojo, porque si eso fuera necesario no sólo tiene que caer Luis García. Con él tiene que marcharse sí o sí Pablo Ortells, que es el responsable de la elaboración de la plantilla.




























