Suicidio en Valencia
Un descenso de categoría se puede vivir de muchas maneras. El Mallorca se lo ha ganado a pulso desde hace tiempo ignorando los principios más elementales acerca de la gestión social, económica y deportiva de un club que pretendía, solo de palabra, consolidarse en primera división. Pero de eso ya hemos escrito con más que suficiente antelación y habrá que seguir en ello. Ciñámonos al partido.
Mucho antes del descalabro causado por el joven David López, no apto para la responsabilidad que le han dado, ya nos preguntábamos cuál era la propuesta de su equipo de cara a lo que se dilucidaba en el lance. En toda la primera parte ni la menor intención ofensiva más allá de poner a correr a Luvumbo, casi siempre en desventaja, o buscar la cabeza de Muriqi, sin encontralo siquiera. Si se pudieran descontar los minutos en que ambos centrales y el portero se pasan la pelota sin hallar a alguien que la pida, cada encuentro duraría dos horas, lo que dura cada avance antes de perder el balón.
Demichelis, que ha demostrado finalmente por qué Arrasate no alineaba a Pablo Torre, volvió a tirar de rombo inútil, en el que Sergi Darder carece de mando, sin otra misión que buscar ayuda en alguno de los laterales, siempre marcados. Con Samu a su bola, bendita en ocasiones puntuales, y Morlanes a ritmo de tortuga, el joven chaval procedente del Barcelona no se cansa de corretear sin ton ni son para recabar la ayuda de alguien que pegue un pelotazo al área por si suena la flauta, si ya no lo ha hecho previamente Leo Román cansado de jugar de tercer central.
El problema no es el arcaico dibujo que el técnico argentino cree haber inventado y con el que sorprendió al contrario durante una o dos semanas, sino que en casi tres meses no ha arbitrado alguna variante capaz de estabilizar el posicionamiento de los jugadores, proteger una zaga de cristal o explicar si su escuadra entiende y aplica esa máxima que le queda tan bien en las ruedas de prensa: «quiero un equipo que juegue y no deje jugar». NI una cosa, ni la otra.
El Levante, igual que el Elche, el Getafe, el Alavés, a los que podríamos sumar, la remontada de Osasuna y el empate del Villarreal no han hecho nada para lograr esos triunfos o igualadas. En el Ciudad de Valencia, a mayores, un Mallorca ansioso, precipitado, sin ideas, cansino y preso del miedo a perder, ya saltó al campo derro











Veamos los milagros existen tengamos fe…amen!!!
Es partit va ser terrorífic, però aquest escrit és un insult a moltes coses.
Esta claro que el culpable de todo esto es la dirección deportiva.La mala planificación de fichajes ,que ha sido nefasta.En enero no quisieron gastarse el dinero en 4-5 fichajes buenos hasta final de temporada. Solo Luvumbo,que no es gran cosa pero al menos lucha hasta el final. No creo que Arrasate tenga la culpa ni Demichelis. Alfonso Díaz y Ortells deben dimitir y pedir perdón. Ahora nos estamos acordando del 0-2 en el sadar en el min.90 y luego nos empataron,y el penalti fallado por Muriqui en Elche.Los pequeños detalles de un equipo más que mediocre han penalizado el descenso. Creo que según mis cuentas ,el Mallorca tendrá unos 35-40 millones menos en segunda para gastar, que alguien me confirme
Lamentable.