Cero excusas en Granada
Por mucho que el árbitro designado, tan veterano como malo, demostrara el nivel del arbitraje a tono con la segunda división, el propio técnico Luis García Fernández lo había advertido ante los micrófonos de la televisión solo unos minutos antes: «cero excusas», dijo, en respuesta a la ausencia de Sergi Darder. Partido a partido, por supuesto, pero habrá que aplicarse el cuento.
Nunca he entendido la manía de distinguir entre lo que ahora se ha dado en llamar «jugones» y otros futbolistas con menos virtudes técnicas, pero otras aportaciones. Parece que a aquellos que «la tocan» mejor se les exime de correr, mientras que los «tochos» solamente saben galopar. Una cosa no está reñida con la otra, pero en el escenario de los Nuevos Cármenes el Mallorca alineó a muchos arquitectos y muy pocos peones, sin comprender que no hay edificación que se pueda levantar sin ambos.
El arma de Pacheta para someter a un visitante que todavía no ha asumido su descenso, convencido de que a base de toque podrá superar las dificultades añadidas a la consideración de «equipo a batir», no fue más que adelantar la línea de presión y asfixiar al enemigo hasta la extenuación. Una estrategia muy sencilla para contrarestar la lentitud en el inicio del juego, le intrascendencia del primer violín, Manu Morlanes, mantenida como director de la orquesta -eso si, renovado hasta el 2031-en la que desafina Pablo Torre inadaptado a las exigencias del guión, Antoniu Roca se pierde en su propia partitura y Adrián Fuentes no ve puerta ni sin la oposición del cancerbero. Alex Sala exhibe su excelente técnica sin efecto práctico alguno y sin cubrir demasiado espacio de terreno. Al final todo se reduce a laes escaramuzas de Luvumbo que no encuentran rematador o, de hacerlo, le sorprenden sin pólvora.
Ya de la defensa, mejor no hablar. Un veterano no precisamente muy rápido José Arnaiz, le ganó una vez más la partida al joven Calatayud. Cabe esperar que el último refuerzo, Alberto Moreno, mejore el nivel de Lato. Ya veremos qué ocurre el día que falte Raíllo, porque del caserío que defiende Arnau Tenas tampoco me fío.
La buena noticia es que esto no ha hecho más que empezar, hay muuuuchooooo tiempo para no solamente corregir, sino incluso aprender. El técnico asturiano tiene trabajo por delante. Para empezar convencer a sus discípulos de que, además de la posesión y el pase, por otra parte impreciso en demasiadas ocasiones, van a necesitar elevar el listón de la exigencia, disputar cada balón como si fuera el último día de su vida, llegar antes que el contrario y fajarse en cada duelo. Nada de eso, nada, pudimos ver ayer en Granada.












Cuando el Mallorca hace algo bien (muy esporádicamente) este señor no hace ninguna columna no ningún artículo de opinión. Lo veo sospechoso… Tantos años al pie del cañón no da licencias de solo criticar. Un periodista no es sólo eso
Siempre estamos igual, que malo es el Mallorca…. Como si el Granada no hubiera hecho nada para ganar. En fin, no somos tan buenos cuando lo hacemos bien, no somos tan malos cuando no lo hacemos tan bien.