Los milagros existen

Ganar, ganar y ganar. El Mallorca lo hizo y se hace muy difícil para el cronista convencer a aquellos que no vieran el partido e incluso a quien si lo hizo, convencerles de que no lo mereció. Juego aparte, desastroso por los cuatro costados a excepción del trabajo de ambos centrales, Valjent y Raíllo, Gorosábel envió fuera la pelota solo ante Arnau Tenas en el minuto 21, a diez del final Adrián Fuentes se fabricó él mismo el gol a partir de una oportunidad inexistente y en el único remate de su equipo en más de una hora y media de partido.

En estas primeros seis jornadas hemos aprendido en qué demarcación se mueven los hombres de Luis García Fernández, pero seguimos sin saber qué pretenden. Si, mucho juego interior, con acumulación de jugadores en el centro del campo, sin generar una sola acción de ataque, a ritmo de fox trot y cerentes de finalización y, ya no digamos, definición. Por el contrario, constantes pérdidas de balón antes de alcanzar el área enemiga, con el consiguiente contragolpe que pilla a contrapie a los defensas y complica al mismísimo portero. El problema, aunque suene a tópico, es que si siempre haces lo mismo no se puede esperar un resultado diferente. O si, visto lo visto.

En el peor de los casos para los jóvenes becarios de la Real Sociedad B, la batalla iba hacia el empate sin goles. Los niños de Jon Ansotegui, que se subieron a las barbas de los adultos bermellones, corrieron más, mejor, sujetaron al visitante, le retaron a carreras, anticipación e instinto y murieron en la orilla después de haber remado por encima de sus posibilidades, no podemos añadir que a contracorreinte, porque el Mallorca a día de hoy no mueve agua, ni aire.

Pero como decía Boskov para explicar lo inexplicable, «fútbol es fútbol» y también se puede ganar sin hacer nada para ello. Esta misma noche nadie se acordará ni siquiera preguntará cómo fue el encuentro. 0-1, golazo y para casa. «¡A chupar de la piragua» que decía el admirado Antonio Oviedo Saldaña. Vale para hoy, no sabemos si para mañana.

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