Un paso atrás en Leganés
Media hora de juego aceptable no da para mucho ni en Primera ni en Segunda. Treinta minutos de esperanza en los que se abría el marcador y el partido bajo el miedo a perder, fatal enemigo, que atenazó la creatividad de ambas escuadras.
Aun así el Mallorca ya daba síntomas de parecerse poco o nada, al que vimos en Ipurua y había despertado de su letargo habitual frente a Las Palmas. Con Calatayud constanmente superado por Alex Sancris y sin ayudas defensivas, tampoco sus compañeros usaron su carril para avanzar con terreno por delante, más bien se empeñaron en el clásico tiki-taka inoperante por la banda izquierda con Alex Sala desaparecido, Liso bullidor aunque torpón y Pablo Torre protagonista de los escasos intentos de profundizar.
A la par Antonio Sánchez regresó a su verdadera dimensión,- desubicado, impreciso y precipitado- en el inicio del juego, sin ningún control, mientras arriba Adrián Fuentes se marcaba a si mismo empeñado en una pugna individual con fracaso previsible.
El descanso le vino bien al Leganés. Los pepineros perdieron el temor a un lobo inofensivo que perdía todos los balones divididos y no lograba pasar de tres cuartos de campo. Empezaron a forzar la máquina, a presionar más arriba y refrescar el equipo ante la evidencia del bajón físico bermellón ante la miopía de Luis García Fernández que tardó más de la cuenta para revertir la debilidad de la retaguardia que, por el flanco derecho, mantenía abierta una vía de agua que Luis Carrión, el nuevo técnico local, ordenó explotar.
Como de costumbre Pablo Torre agotó el gas al cabo de una hora, sustituido por Sergi Darder con preocupantes trazas de ex futbolista. Lato tuvo que relevar a Alberto Moreno, auto lesionado en una caida y las sustituciones de Luvumbo y Adrián Liso cuando el equipo ya estaba pidiendo la hora ante el temor de una derrota evitada in extremis por Arnau Tenas, sugerían la misma impotencia en el banquillo que sobre el terreno. Otra vez tres cuartos de hora sin inquietar al guardameta blanquiazul. Afortunademente la «árbitra» del lance tuvo a bien dar por terminado el espectáculo sin permitir el lanzamiento del octavo y postrer córner favorable a los de casa. Por lo que pudiera pasar.










