Horarios a dado y futbolistas a dedo
No se quién es el fenómeno que fija los horarios de los partidos de la Copa del Rey porque si bien la organiza la Federación, no me extrañaría que se lo encargaran al mismo de la Liga de Fútbol profesional que se luce semana tras semana. Que Javier Tebas presida una y ocupe la vicepresidencia de la otra igual no tiene nada que ver, o si. Su pacto con Louzán define la antinatura.
Vale. Cabe imaginarlo porque la recomposición de la jornada de ayer miércoles debido al lamentable accidente ferroviario en la localidad toledana de Urda que no admite justificación alguna no por inexplivcable, la llevó a cabo alguien con poca cabeza y muchos pies. Con lo fácil que hubiera sido pasar el Alcoyano-Mallorca al jueves considerando que los isleños ya estaban en Alicante y no tienen partido hasta el lunes, no tuvo mejor idea que programarlo para el jueves dia 5, tres días después de la visita del Cádiz y dos antes de viajar a Andorra donde, a mayores, jugarán a las dos de la tarde. Se explicará en las escuelas como ejemplo de memez.
De otro lado ignoro si la tardía publicación de las listas de convocados por parte del departamento de comunicación del Mallorca obedece a una rara estrategia de Luis García Fernández o forma parte de la desidia habitual de la sección al servicio del CEO. Al repasarla soprendía la escasa presencia de jugadores del filial, tal vez como castigo a los mayores por su «exhibición» en Butarque o porque, además de no encontrar en el banquillo a nadie que «mejore lo que tienes en el campo», el técnico tampoco confía en que los chavales del Mallorca B puedan ganarle al Alcoyano.
No era la única sorpresa. A falta de explicación oficial u oficiosa, caíamos en la cuenta de la ausencia de David López, como confirmación a la cruz y raya que ya le anticiparon. Aquel defensa, al que calificaron de firme apuesta de futuro al estilo Kalumba Jr. , no aparece en ninguna lista de lesionados o, mejor dicho, en ninguna lista. De él tuvo que echar mano Martín Demichelis, de infausto recuerdo, durante los funerales pasados en honor del triste presente.









