Desde la cabeza al rabo

Somos los primeros en recomendar prudencia cuando se pretenden avanzar conclusiones a la quinta o sexta jornada de liga, lo cual no implica ignorar o despreciar los detalles, algunos gestos y ciertas formas. La situación cambia al sobrepasar ya una docena de partidos y todavía permanece el canto de la precipitación y la necesidad de mejorar semana tras semana sin que eso suponga discrepar de la filosofía de Messi: » el día que parezca que no hay mejoras por hacer, será un día muy triste».

El Mallorca se halla muy cerca de completar el primer tercio de la competición y un treinta por ciento de su calendario ya es un porcentaje a tener en cuenta. Repito frecuentemente el paralelismo que compara esta primera fase con el primer día de entrenamientos de las carreras de Fórmula Uno o del Mundial de Motociclismo. Los viernes estudiar el circuito y a los adversarios, el sábado lograr una buena posición en la parrilla y el domingo a competir por el título si la clasificación de la víspera lo permite.

El equipo de Luis García, flojo lejos de Son Moix y práctico pero no brillante en su feudo, está a punto de iniciar lo que en términos de los deportes del motor serían los entrenamientos oficiales, estos que obligan a acabar en un puesto apto para el sprint definitivo. El presente planteamiento aconseja huir de conformismos y analizar a conciencia cada situación. No cabe eso de que «solo estamos en la undécima jornada». Apelemos a la experiencia de Héctor Cúper por encima de las prevenciones del doctor Beltrán: «¿es que los puntos contra el Barça o el Madrid no cuentan como los otros?». Pues si y los del mes de agosto como los de junio. Se ha consumido una tercera parte del campeonato, que no es poco.

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